¡Qué gusto me da saludarlos nuevamente por este medio! Me encanta poder compartirles algunas de mis reflexiones e historias cotidianas.

Hace unos días, hablaba en Entre Líneas acerca de los tlacuaches o zarigüeyas, estos pequeños animales que han sido incomprendidos y tratados injustamente, debido quizá a su aspecto. Y es que al menos en la Península de Yucatán son conocidos como zorros, incluso hay quienes los confunden con ratas (?), y nada puede estar más alejado de la realidad. Los tlacuaches son mamíferos marsupiales, ¡sí, como los canguros, los koalas y los demonios de Tazmania!, por lo que sus crías después de nacer terminan de desarrollarse dentro del marsupio o bolsa ubicada en el abdomen de la madre, ahí encuentran calor, alimento y seguridad. Cuando crecen un poco, los pequeños tlacuaches se desplazan sobre el lomo de la madre, y créanme, verlos así ¡es todo un espectáculo!. Estos animalitos, que vivían en ésta zona mucho antes de que nosotros llegáramos a invadirlos, a ellos y a muchas especies más, son arborícolas, solitarios y de costumbres nocturnas. Son omnívoros, por lo que se alimentan de plantas, frutas, verduras, carne e insectos como las garrapatas o el “pic” (este último, transmisor de la enfermedad de Chagas) y esto los convierte en controladores de plagas. Contrario a la creencia popular, los tlacuaches no son agresivos, de hecho su naturaleza solitaria los lleva a eludir los enfrentamientos, y al verse amenazados entran en estado catatónico, osea, fingen estar muertos para “despistar al enemigo”.

Aunque la época de reproducción del tlacuache o zarigüeya no es precisa, durante el verano suele verse a las madres con el marsupio ocupado y hay un claro repunte de crías… y lamentablemente el número de huerfanitos también se multiplica, y es que la desinformación acerca de este mamífero lleva a muchas personas a agredirlos, lastimarlos cruelmente y acabar con sus vidas. Afortunadamente, en Cancún existe el movimiento “Salvando tlacuaches”, un grupo de personas extraordinarias que desinteresadamente los rescatan, cuidan, rehabilitan y liberan; y no sólo eso, actualmente acuden a escuelas, empresas, colonias, o a donde les llamen, a dar pláticas informativas acerca de la especie, de sus cuidados y qué hacer en caso de encontrar alguno herido.  Gracias a todos ellos, la cultura por cuidar y respetar a los tlacuaches va en aumento, pero aún falta mucho por hacer y nosotros podemos poner nuestro granito de arena informándonos, difundiendo el mensaje de que son animales necesarios en nuestro ecosistema, pero sobre todo, respetando a estos encantadores seres.

Les invito a replantearse la forma de ver a estos animalitos aprendiendo más de ellos, por eso si quieres saber más, puedes buscar la página en facebook: Claus denuncia abandono y maltrato animal Cancún, te aseguro que encontrarás historias fantásticas de rescates y finales felices que te harán valorar a la especie y a las maravillosas personas que realizan esta increíble labor.

No se olviden de compartirme su opinión y darle “like” a la página de MBC Channel, ¡nos leemos pronto!

Claudia Rojo

Editora en jefe.